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Ella quiere hablarle al mundo… pero nadie parece escucharla. Su única voz son sus manos, con las que en rápidos giros formatea un lenguaje que solo comprenden sus iguales.

Se trata de Ana Julieth Martínez Valderrama, una joven de 26 años, sordomuda de nacimiento, quien gesticula todos los días en las redes sociales intentando ser oída.

El mayor anhelo de Anita, como es conocida en su comunidad, en el municipio de Caucasia, Antioquia, es tener un intérprete en su aula para que le traduzca, en lengua de señas, las clases presenciales.

Tanto el Gobierno como el sector privado pueden apoyar esta causa noble. O cualquier corazón generoso que quiera ayudarla a superar sus limitaciones.
Estudiar sin exclusiones ni desventajas en la Escuela Normal Superior del Bajo Cauca -Ciclo Complementario- es todo lo que pide.

El esfuerzo

Cada día Ana Julieth se levanta temprano con la ilusión de aprender algo nuevo. A pesar de lo difícil que resulta estar en un aula rodeada de oyentes, mantiene la fe de que alguien le resuma lo que dicen los maestros.

Pero la ansiedad se apodera de ella cada tarde al regresar a su casa y recrear, a cada instante, las escenas de indiferencia que recibe de sus maestros y compañeros de aula.

Su corazón se parte en mil pedazos. Un nudo en todo su ser impide que le cuente en señas a su madre cuánto sufre por no tener el privilegio de entender lo que charlan sus maestros.

Los momentos de discriminación que vive cada día con sus compañeros no caben en su vida noble, llena de sueños, esperanzas y anhelos de ser profesional.

Nadie quiere incluirla en los grupos de trabajo. Ningún otro alumno le presta solidaridad. Dicen que es difícil y se niegan a permitirle participar en las dinámicas colectivas.

El resultado: Las calificaciones que recibe esta estudiante especial, quien aspira a graduarse de maestra para ayudar a la superación de niños sordos, reflejan una competencia en desigual.

“Ellos (los demás alumnos) lo entienden todo. Yo no. No tengo la culpa de nada. No entiendo. ¡Dios mío! Ellos no entienden: Soy una persona sorda. Necesito un intérprete”.

Esta es la voz de Anita. Su clamor al intentar sensibilizar a las autoridades de Colombia para que colaboren con la capacitación profesional de los sordos.

Sus clases comenzaron el 18 de enero de este 2021 y todavía no llega el intérprete que le corresponde, por Ley, por solidaridad, por compromiso social y por política de integración del Gobierno colombiano.

El grado de exclusión que está viviendo esta estudiante sorda, del segundo semestre para ser maestra, está destruyendo su sentimiento ingenuo y deseos de ayudar a los demás en la misma proporción en como ella misma lo necesita.

El presidente de la República, Iván Duque Márquez, puede resolver esta situación con tan solo mover un dedo. Una orden, un nombramiento, un gesto humano.

La cruda realidad

La urgencia de Ana Julieth Martínez Valderrama por contar con un intérprete durante sus clases para ser maestra es palpable.

Anita no solo clama por un intérprete para ella en la Escuela Normal Superior del Bajo Cauca, sino también para los estudiantes sordos de la escuela Marcos Fidel Suárez. Allí realizó sus estudios primarios y secundarios y sabe muy bien lo que se siente cuando se tardan mucho la asignación de los intérpretes.

En el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, también hay decenas de estudiantes sordos que intentan superarse recibiendo capacitación en distintas ramas técnicas, en paridad con los jóvenes oyentes.

“Es un derecho que tenemos las personas sordas. Estamos viendo que no hay respuestas y se están dilatando los procesos. Estamos preocupados. La situación es difícil para mí. Y para todos los estudiantes sordos. Yo me preocupo mucho… Por favor apóyenos señor Presidente”.

Qué dice la Ley

El Decreto 1421 de 2017 contempla cinco componentes principales que permiten garantizar la atención educativa a la población con discapacidad:

Dentro del componente No. 4, el que se refiere al talento humano, se establece la destinación de un 20 % adicional por matrícula de cada estudiante con discapacidad reportado en el Sistema Integrado de Matrícula SIMAT, desde el Sistema General de Participaciones, para que sean invertidos de acuerdo con las tres líneas que determina el Decreto 1421 de 2107, dentro de las cuales se encuentra la primera, que determina la viabilización anual de docentes de apoyo pedagógico, los cuales quedan adscritos a las respectivas plantas de las entidades territoriales certificadas, y para la contratación de apoyos que requieran los estudiantes, priorizando intérpretes de la Lengua de Señas Colombiana – Español, guías intérpretes, modelos lingüísticos, mediadores y tiflólogos (estos últimos estudian las condiciones y problemáticas que rodean a las poblaciones con discapacidad visual).

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