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La mayoría de ellos, entre los 55 años, están dejando sus cargos aún cuando están a punto de jubilarse.

La Asociación de Institutores -ASINORT- alertó que 30 docentes renunciaron en el último mes por el miedo que genera el regreso a la presencialidad.

Según Hugo Cárdenas, fiscal de la Asociación Sindical de Institutores de Norte de Santander -Asinort-, la Secretaría de Educación de Cúcuta maneja la cifra de 100 docentes que trabajaban en la capital nortesantandereana que han pasado la renuncia este año, además de otro número importante de maestros que se desempeñaban en otros municipios.

“La situación caótica que existe hoy y la presión de retornar a las aulas de manera presencial generan un temor grande de contagiarse y prefieren abandonar la profesión aun faltándoles tiempo para su retiro forzoso”, explicó el líder sindical.

El fenómeno, agrega el docente, se presenta en profesores de 55 años de edad en adelante, “muchos con alguna comorbilidad y enfermedades de base complicadas, lo que incrementa el temor de contagio y deciden dejar su actividad docente”. El panorama descrito por el fiscal de Asinort es de “no ir a las instituciones educativas a exponer sus vidas”.

Desde que empezó la pandemia, dice, “son 165 docentes que han dejado su cargo en la región, pues además muchos de ellos no pasaron el concurso docente”.

Pero Cardona agrega que las renuncias vienen desde inicios de la pandemia por diferentes circunstancias expuestas por los docentes en la que destaca “la dificultad de realizar el trabajo virtual, falta de conexión a internet y la exigencia de resultados por parte de directivos docentes y la imposibilidad de enviar documentación”.

Yendo más allá en la denuncia, cuenta que “además hay docentes que se están afectando mentalmente y han requerido tratamiento sicológico, hay incluso rectores que han renunciado por la presión que afecta su salud mental”.

El fenómeno de renuncias de docentes implica que, a pesar que muchos se van cumpliendo los requisitos para jubilación, entre estos la edad de 55 años, se pierde una cantidad importante de personas competentes y comprometidas con el proceso formativo de los estudiantes. Muchos de ellos, normalistas, que dejan su actividad.

Dentro del trabajo que se viene adelantando con todos los actores sociales de la educación y la junta directiva Asinort, se destaca la realización de foros en la provincia de Ocaña con la participación de alcaldes, personeros, rectores y presidentes de sindicatos de cada municipio en los que se ha concluidos que aún no hay condiciones para regresar a la presencialidad.

“En los establecimientos educativos en Norte de Santander hay mas de 300 sedes reconocidas por la secretaria de educación que no tienen servicio de agua, lo que quiere decir que esa sede no se puede abrir porque no cumple con el requisito mínimo de tener agua potable para lavado de manos”.

Por otro lado, Cárdenas asegura que el 85 por ciento de las edificaciones de instituciones educativas de Norte de Santander “son viejas, vetustas, que nunca se les ha invertido en adecuaciones y que están levantadas con recursos antitécnicos, en muchas partes (escuelas) de la zona del Catatumbo hay letrinas y las aguas son sacadas de aljibes”.

Para el representante de los docentes nortesantandereanos, el retorno a clase debe ser paulatino y con el acompañamiento e inspección del Instituto Departamental de Salud -IDS- la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría.

Docentes del Catatumbo

La Emisora de Paz de Radio Nacional de Colombia visitó una de las instituciones educativas del corregimiento Aserrío, municipio de Teorama, donde Marlene Prado, docente rural de la sede Vegalarga, explicó que “las condiciones no están dadas para recibir a los estudiantes en las aulas de clase, especialmente en los sectores rurales porque aún preocupa el tema de baterías sanitarias y agua potable, y que la virtualidad no ha garantizado el proceso educativo con los estudiantes”.

Blanca Rodríguez, docente rural en la institución educativa de San Pablo, dijo que “en las zonas rurales del Catatumbo después de un año largo de iniciar la virtualidad, aún se enfrentan con la problemática que en zonas alejadas persiste la falla de la conectividad a internet, y que son las docentes las que tuvieron que comenzar a desarrollar estrategias con las comunidades para llegar hasta estos lugares donde se ubican los estudiantes”.

En Norte de Santander, el pasado 27 de julio se habilitó por parte de las autoridades departamentales el regreso a la presencialidad en 29 municipios del departamento. Sin embargo, en el Catatumbo, sobre el sector rural, hay 757 instituciones educativas y que de acuerdo a Hilse Aldana, secretaria de Educación Departamental (e) en los sectores rurales el tema de la presencialidad sigue siendo un reto.

“Hemos venido trabajando mancomunadamente con las necesidades del sector educativo como la falta de conexión, infraestructura educativa, y que ha sido una oportunidad para generar planes de acción para superar las condiciones; estamos recibiendo cerca de 100 mil estudiantes en la presencialidad, sin embargo, se reconoce que hay sedes educativas en la región que no cuentan con las condiciones establecidas”, explica Aldana.

Fuente: Radio Nacional

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