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Por: José Eliécer Palomino Rojas.

En algunas instituciones educativas, comunidades religiosas, seminarios, conventos, la devoción al sagrado corazón de Jesús, los primeros viernes de cada mes, celebran la devoción con eucaristía, hora santa, etcétera, teniendo en cuenta la piedad de Sor Margarita María Alacoque; a la que Jesús mediante un sueño, en el año 1674 le informaría y le pedíría que fuera honrado, bajo la figura de su corazón de carne y que en los primeros viernes de cada mes lo recibieran en la eucaristía.

Es de resaltar también que San Juan Bosco, se ocupó en su época, de construir en Roma un templo que sería dedicado al corazón de Jesús y que ya luego, el señor Felipe Rinaldi, quien sucedería como tercer sucesor de San Juan Bosco, se ocuparía en difundir la devoción al mismo Sagrado Corazón de Jesús.

La jaculatoria de:”¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío!”. Desde 1902 en el gobierno del presidente Manuel Marroquín Ricaurte, quien por decreto 820 de 18 de mayo, consagraría a la  república de Colombia al sagrado Corazón de Jesús y, aunque seguidamente en el año 1994, mediante una presunta demanda que obligaría al Estado a declarar dicha consagración inconstitucional, al reformarse la carta magna de 1991 con la libertad de cultos, lo más valioso de ello es que en la actualidad, aunque se haya perdido ese carácter oficial, la devoción o consagración, al Sagrado Corazón de Jesús en muchos rincones de la patria colombiana, continúa vivo en las mentes y en los corazones de muchos colombianos, estudiantes, docentes, padres de familias, como es el caso de Belén Arango Osorio, una mujer emprendedora, trabajadora llena de valores, virtudes formada desde el seno de su hogar, que al hablar las personas con ella la escuchan decir:

“El corazón de Jesús, él es el todo para nosotros, es el que nos protege de todas las situaciones difíciles, hay que orar mucho  por Colombia, porque está en una situación difícil en estos tiempos, hay que pedir que él nos ayude, nos guíe, porque sin él nada somos, él es grande entre los grandes, que él nos bendiga y nos proteja siempre”. Concluyó con el Amén, Arango Osorio.

Muchos colombianos, no vacilan al preguntar: “¿Será que a la vuelta de algunos años o décadas, por cuestiones de la libertad de culto, la cinta de forma de pergamino que adorna el escudo de Colombia en la parte inferior, tendería a desaparecer, por el mero hecho de tener el mensaje de “Dios y Patria”?.

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César Asprilla Fundador y Director de la REEA, Magister en Gestión de las Tecnologías Educativas. Fans Page https://www.facebook.com/ceasmu1/ Contacto: +57 3006928728