Profesor fue rescatado y narra cómo acabó viviendo en la calle

El Tiempo

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El docente, quien goza de una amplia trayectoria académica, fue conducido por el CTI a un albergue.

En el año 2016, Francisco José de la Hoz Rodríguez llegó a Colombia por primera vez proveniente de Madrid, España con las mejores expectativas y preparación para dictar clase en la universidad de la ciudad de Manizales.

Su paso por esa alma mater fue fugaz, como también sucedió dos años después en la Universidad del Magdalena en Santa Marta.

Su brillante hoja de vida en la que soporta doctorados y licenciatura en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y una licenciatura más en Ciencias Políticas Sociales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia llenaron de confianza a las directivas de los programas de Derecho de las dos instituciones públicas para contratar sus servicios como educador.

Aunque quienes lo han tratado, corroboran que, efectivamente, Francisco es un hombre intelectual y con mucho conocimiento para transmitir, el problema psiquiátrico que afronta habría truncado sus sueños de estabilizarse como docente en territorio colombiano.

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Problemas en el aula de clases

Una exalumna contó que, por momentos, el extranjero se mostraba ansioso y debía en repetidas ocasiones interrumpir sus clases para salir a fumarse un cigarrillo.

También, las explicaciones en las asignaturas que dictaba se tornaban difíciles de entender por el ritmo acelerado que tomaba y las salidas de contexto por lapsus que sufría.

Cristian Rodríguez, director de la facultad de Derecho de la Universidad del Magdalena, dijo que Francisco lo contactó por correo electrónico desde España para hacerle una solicitud laboral.

«Su perfil me pareció muy interesante y como teníamos una vacante, accedí a vincularlo durante el segundo semestre del 2018. Lastimosamente la calificación de los estudiantes no fue la mejor, porque no lograban comprenderle y por eso prescindimos de sus servicios», contó Rodríguez.

Posteriormente, el director de la facultad de Derecho de la Unimagdalena tuvo información que lo mismo le había sucedido al extranjero en Manizales.De la universidad a la calle

EL TIEMPO contactó personalmente al profesor Francisco de la Hoz, quien accedió a entregar una entrevista y contar cómo fue esa transición de las universidades de Colombia a las calles de la capital del Magdalena.

El español, de 44 años recién cumplidos en el mes de marzo, a pesar de tener dos meses deambulando sin rumbo, conserva un alto grado de lucidez y amabilidad. No obstante, por efectos propios de la enfermedad psiquiátrica que padece, en instantes se pierde en la conversación y se sale de la realidad.

Francisco de la Hoz cuenta que en 2016 se vio obligado a dejar de trabajar en Manizales y regresar a su país por una enfermedad a la que prefiere no hacer referencia.

Luego de sentirse recuperado, retomó su labor como docente en Colombia, esta vez en Santa Marta, a donde llegó con el dinero justo para instalarse en un hostal en el Centro y comenzar sus clases en las asignaturas de Introducción al Derecho y Técnicas de Investigación Socio jurídicas.

Solo por tres meses estuvo vinculado en la Universidad del Magdalena. En febrero de 2018 le notificaron que no sería tenido en cuenta y desde entonces inició una lucha para sobrevivir en Santa Marta porque se negaba a volver con un nuevo fracaso a su país de origen.

«Toqué las puertas de otras universidades privadas, pero no tuve suerte. Así que con los ahorros a punto de acabarse, no encontré otra alternativa que dedicarme a vender dulces, cigarrillos y cualquier otra cosa en el Mercado para poder comer y pagar una habitación», relata.

Durante un año, el profesor Francisco de la Hoz se ganó la vida como vendedor informal. A partir de la llegada del covid-19, todo se le complicó; no pudo seguir trabajando por las restricciones y quedó en la calle.

El extranjero era muy activo en la red social Facebook, allí siempre publicaba la música que le gusta escuchar y subía estados que denotaban el problema psiquiátrico que padece. Lo que llama la atención es que los comentarios que registran son de amistades y exalumnos, pero ninguno de familiares o de pareja sentimental.

De hecho, cuando Francisco habla de su familia, solo se refiere a su madre, de quien dice perdió contacto desde hace algún tiempo y desconoce su paradero.

El docente permanecía en la calle de un lado a otro y pasaba las noches en sitios cercanos a universidades a las que llegaba a tempranas horas del día para pedir limosna. En varias ocasiones fue necesario que la Policía lo retirara porque por su apariencia generaba temor entre los estudiantes que desconocían su procedencia.Rescatado de la calle

Este lunes por la noche, un agente del CTI de la Fiscalía lo encontró debajo de un árbol en medio de la lluvia que caía desde la tarde en la ciudad. Al identificarlo decidió auxiliarlo y lo condujo a su casa para darle alimentación, asearlo y darle un corte de cabello y barba.

Pero su ayuda más grande fue gestionarle al docente extranjero un refugio temporal con la Alcaldía.

A eso de las 9 de la noche, Francisco de la Hoz fue llevado a un albergue en el Centro Histórico, donde le garantizarán sus comidas, servicios públicos y su bienestar. Igualmente recibirá tratamiento psicológico y con Migración se buscará contactar familiares o allegados para lograr que vuelva a su país.Francisco aceptó este apoyo y manifestó sentirse feliz y más tranquilo «porque ya no pasaré más calor, frío y hambre».

El docente español, que evidentemente padece de un trastorno psicológico, dice que se siente bien de salud y agradece la ayuda que le han dado en estos últimos días exalumnos y la comunidad.

Insiste en que lo único que desea es una oportunidad para trabajar ya sea en Colombia o en España.

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