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Los materiales de desecho como el plástico han servido para que importantes artistas plásticos, valga la redundancia, se inspiren y creen obras de arte que invitan a reflexionar sobre la contaminación ambiental, el calentamiento global, el reciclaje y el mal manejo de las basuras alrededor del mundo. Tú también puedes aprovechar la basura y sacar el artista que llevas adentro.


Había una vez un tipo que iba caminando con el sueño de ser artista plástico. De repente vio a dos hombres discutiendo, peleando, y con ánimo de calmarlos, fue a separarlos y uno de ellos lo confundió y solo atinó a pegarle un disparo en la pierna. Minutos después, el agresor se disculpó, se sintió mal, le dio dinero y con eso, el hombre herido, se fue a Nueva York empezó la carrera de uno de los artistas plásticos más importantes de Latinoamérica: el brasilero Vik Muniz.


Si no sabes quién es, vale la pena que veas el documental Waste Land (2011) -nominado a mejor documental en los Premios Oscar- dedicado a su trabajo pero especialmente a su proyecto Imágenes de basura que realizó en 2008 después de trabajar tres años en el que era considerado el basurero más grande del mundo, Jardim Gamacho, en Rio de Janeiro. Su pregunta era cómo la basura hablaba del hombre, la contaminación ambiental o la falta de conciencia en el reciclaje, podía producir belleza.


Muniz trabajó junto a los recicladores del lugar, a manera de acción poética, organizando estéticamente los desechos de todo tipo: cajas plásticas, latas, llantas, botellas de plástico, envases plásticos, llantas recicladas, vidrio reciclado, juguetes, basura reciclable en general pero también con residuos no reciclables. El registro de toda esta “belleza” que iba construyendo con ellos, dio pie a unas fotografías inolvidables que jugaban con la paradoja de la basura bonita, de la basura convertida en arte.


Vik Muniz es apenas un ejemplo de muchos artistas que se han aventurado a trabajar con plástico y con buena parte de materiales que deberían conjugarse con las tres r: reducir, reciclar, reutilizar. Jane Perkins, británica, se ha dado el lujo de hacer a su manera grandes obras de la historia universal como La Monalisa, Los Girasoles de Van Gogh o la famosa Marylin de Andy Warhol, con tapas plásticas, botellas de plástico, botones, y material reciclado en general. Ella sostiene que busca materiales que hayan sido usados por personas, porque tienen historia, y para ella es como si al rehacer las obras más famosas, se contara la vida de nuevo.


También está la inglesa Michelle Reader quien se ha inspirado, por decirlo así, en los residuos reciclables o no que encuentra en el río Támesis de Londres: desde cajas plásticas, botellas de plástico, chanclas, pelotas de tenis, hasta latas de cerveza, le sirvieron para llamar la atención no solo de las autoridades sanitarias, de las industrias plásticas, de los centros de reciclaje sino de la gente en general sobre el mal manejo que se le da a las basuras y cómo, a pesar de que ese río es símbolo de la cultura, de la prosperidad, de ser el ombligo “de la civilización”, está lleno de basura. Su obra Bellyful of plastic (Vientre de plástico) representa lo mal que una ciudad “civilizada” practica el reciclaje de basura y cómo contamina el medio ambiente.  Ella también hizo la obra Siete hombres desperdiciados (Seven wasted men), unas esculturas con los desechos que una familia generaba durante un mes. ¿Qué tiran las personas a la basura?, se preguntaba ella y veía desde dibujos de niños hasta tarjetas de crédito.


El artista francés Jean-Luc Cornec optó por usar los cables de los teléfonos viejos, inservibles, para hacer unas ovejas que conformaban un rebaño. Los cables recubiertos de plástico parecen en su obra la lana del animal. El artista reutilizó muy bien el material para dar este efecto. A eso le sumó otros materiales mientras que las cabezas de las ovejas lucen como teléfonos. Así como cuando nació la oveja Dolly y se cuestionaba el concepto de original y copia, tal como pasa en el arte, el artista también propuso otras reflexiones: «Y después, cuando descubrí que ‘Blade Runner’ estaba basada en el libro ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’, la obra se convirtió en una especie de pregunta ecológica global», dijo a El País, de Madrid.


El artista Win Delvoye, famoso por hacer unos dibujos con pelos humanos sobre jabones, tal como le pasa a tanta gente en la ducha; también ha sido uno de los artistas que utiliza los residuos reciclables para inspirarse. Además de plástico, ha trabajado con llantas que las instala como si fueran esculturas y las va rasgando hasta producir figuras inspiradas en la naturaleza. Plantas y flores lucen imponentes en un material en desuso que, al final, viene de donde vienen ellas mismas: de la naturaleza.
Así que, como puedes ver, el arte reflexiona sobre la economía circular, el calentamiento global, el cambio climático, el medio ambiente desde la belleza.

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