Foto: Revista Semana
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Aunque suene paradójico, haberse sometido a la llamada Ley de quiebras o Ley 550 se constituyó en la salvación financiera y administrativa de Quibdó. La arriesgada decisión que tomó el alcalde Isaías Chalá a mediados de 2016, y se aprobó a comienzos de 2017 por la mayoría absoluta de los acreedores, no solo le permitió zafarse de un “cartel de demandas y embargos” que mantenía sus finanzas más en los juzgados que en las obras, sino que ha transformado toda la administración y le ha permitido una revolución educativa.

Así nos lo relata el periodista Melquisedec Torres, quien ha seguido con detenimiento todo este proceso.

Nos revela que Chalá es un profesor de matemáticas y física que después de más de 30 años en la docencia y la dirección de colegios, y tras haber salvado a la Cámara de Comercio chocoana, se lanzó a las turbulentas aguas de la política y convenció a los quibdoseños de que ya era hora de darle un giro a la historia. Y lo eligieron.

En charla con el secretario de Hacienda de Quibdó, Fidel Lemus, este le confeso que había un problema estructural con acreencias impagables por más de 62.000 millones de pesos para una ciudad pequeña, y la iliquidez para responder a su funcionamiento y a las necesidades de la población.

“Y crecían día a día por los intereses y sentencias judiciales. Ni siquiera se pudieron recibir los recursos para los Juegos Nacionales en 2015, hubo que donarlos a la Gobernación del Chocó para que no se perdieran”, señala. Además existía una sanción fiscal del Ministerio de Hacienda, lo que llevó a Chalá  a solicitar la admisión a la Ley 550.

La propuesta de pago del Alcalde fue acogida por el Ministerio y por la mayoría absoluta de los 1.600 acreedores, reduciendo las deudas a 56.000 millones de pesos con compromiso de pago a 8 años.

Pero no era gratis. Según Lemus, el acuerdo les obliga a un ahorro en gastos, comprometer los recursos que recibe de la Nación y de la sobretasa a la gasolina en el 50% para esas deudas, aumentar el recaudo de impuestos sobre todo en el predial para lo cual actualizaron la estratificación y la nomenclatura, entre otras medidas impopulares pero efectivas.

“Hubo un alto costo político porque tuvimos que mover recursos que antes eran para obras sociales y ahora son para cubrir las deudas, pero a su vez con la disciplina fiscal reorientando rentas y la gestión del profesor Isaías, el resultado ha sido muy bueno. Es lo mejor que le ha pasado a Quibdó porque tenemos planificación, tenemos metas financieras y administrativas claras, crecemos en ingresos propios, aumentamos los proyectos de inversión prioritarios y somos juiciosos en el gasto”, destacó el funcionario.

Por su parte el presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Quibdó, Guillermo Cardona, sostiene que antes de la llegada del profesor Isaías Chalá todo alcalde tenía las manos atadas, los pleitos judiciales impedían cualquier inversión. “Él tomó una decisión inteligente al someter al Municipio a la Ley 550 para sanear las finanzas, bajó el endeudamiento y logró recategorizar el municipio de sexta a cuarta”.

Y en este último año, dice, en Quibdó se han visto las obras de infraestructura en las vías, el Malecón sobre el río Atrato, escuelas y colegios, apoyo a los campesinos y la movilidad está mejorando. “El próximo Alcalde va a encontrar una plataforma para potencializar mucho más al Municipio”, señala el dirigente empresarial.

A su vez William Naranjo, gerente de la sociedad de economía mixta Arquímedes, que desarrolla entre otros el proyecto del Puerto de Tribugá en Chocó, dice que el cumplimiento de la Ley 550 no solo ha sido de saneamiento fiscal sino que le ha permitido al municipio adelantar proyectos de infraestructura, salud y educación “que se deben al tesón y a la decisión que tomó el profesor Isaías Chalá, y que ha hecho más visible a Quibdó ante el país”.

Eduardo Jalabi, rector del colegio Isaac Rodríguez, afirma que el sector educativo ha sido el más beneficiado con la decisión tomada por el alcalde Isaías Chalá, “pues la Secretaría de Educación Municipal es hoy una de las mejores de Colombia. Se han hecho megacolegios, hemos crecido en las pruebas Saber, se financian los restaurantes escolares; el profesor Isaías se dio la pela con la educación y ha llegado muchísimo a las veredas y corregimientos”.

Y en efecto. Sabulón Mosquera, secretario de Educación, señala que las inversiones en su sector superan los 120.000 millones de pesos. “En estas dos semanas hemos entregado 16 aulas nuevas para el colegio Carrasquilla Industrial, estrenamos la sede educativa del corregimiento Pardú con energía solar y dotación de última generación, y nueva construcción en la zona de Calle Quibdó, sobre la margen derecha del río Atrato”.

Los buenos resultados

Según datos oficiales de la Alcaldía de Quibdó, tras someterse a la Ley 550, otras obras significativas son la pavimentación de calles que fueron barrizales por décadas, la primera fase del Malecón sobre el enorme río Atrato, red de cámaras de seguridad, la cobertura de acueducto pasó del 24% al 98%, y en alcantarillado del 15% al 51,17%, favoreciendo a más de 100 mil habitantes.

Igualmente, que Quibdó está entre las 10 primeras ciudades donde es más fácil abrir empresas y entre las 4 primeras por la facilidad para pagar impuestos en el índice Doing Business. También hay notables avances en políticas públicas para las comunidades indígenas, agro y LGBTI.

Por esto los voceros del municipio destacan que los resultados del profesor Isaías Chalá como Alcalde han sido reconocidos por organismos nacionales como el mismo Ministerio de Hacienda, la Asociación de Ciudades Capitales que justamente estaba presidiendo, y la Federación Nacional de Municipios, entre otros. Igualmente el gobierno alemán, a través de su Embajada y la Sociedad Colombiana de Prensa, lo condecoraron en 2019 en el grado de “Gran Cruz, Orden al Mérito Ambiental Barón Alexander Von Humboldt”, por su apoyo y aporte en lo social.

Una injusticia

Pese a todo ello, el profesor Chalá fue detenido hace unas semanas, acusado de presuntos delitos en la construcción del Centro de Salud del Caraño, que debe beneficiar a más de 30.000 personas. Lo absurdo del caso es que la obra fue paralizada hace dos años, pero no por corrupción sino por orden del Ministerio de Salud ante la falta de unos permisos.

Chalá hizo todos los trámites exigidos, se sometió a las directrices del Ministerio para reiniciar el proyecto pero lo que encontró fue una rapidísima decisión de la Fiscalía que, con el dictamen de dos investigadores que viajaron a Quibdó de afán, lo somete hoy al proceso penal. La defensa del Alcalde confía en que una segunda instancia le conceda la libertad y pueda terminar su período y dejarle a su sucesor un Quibdó muy distinto y esperanzador del que encontró en 2016.

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