Imagen; Interacpedia

Por: Javier Alvarez Viñuela

En algunos reportes de prensa escrita antioqueña he leído acerca de la Fundación Motete, cuya directora es la periodista Velia Vidal Romero; por el canal regional de ese departamento también he visto las acciones que emprende la comunicadora social, quién tiene su desde de trabajo en la ciudad de Quibdó; y, con mucha emoción leí la programa que tenía aquella organización en el marco de su festival FLECHO, que realizaría durante los días, 27, 28, 29 y 30 en Bahía Solano.

En Bahía Solano no existe casa de la cultura. Por lo menos, tampoco conozco un predio destinado para su construcción, cómo sí ocurre en el corregimiento de El Valle, que según se dice lo donó la curia. Sin embargo, se construyó la Biblioteca Municipal Isabel Abadía, y que fue dotada con libros que donó el Ministerio de Cultura. Escuche que la trasladarían del lugar donde fue inicialmente inaugurada para quedar definitivamente en el barrio Las Conchitas.

No me consta si para la construcción de esa nueva sede de la biblioteca hubo o no protesta porque se cumplía o no con el uso del suelo, tras lo definido en el Esquema de Ordenamiento Territorial -EOT-. Y lo digo sin arrogancia: mientras la biblioteca estuvo ubicada en el centro de Ciudad Mutis fui un asiduo visitante de ella en la que me encerraba a leer o a llevar textos en préstamos para mí casa. Era tal la confianza de la bibliotecaria conmigo que me permitía quedarme por fuera del horario de atención al público.

Uno puede reconocer que en el municipio de Bahía Solano hay personas con enormes canteras culturales. Pareciera que fueran dechadas de virtudes artísticas. Sus dones parecieran que obedecieran a la connatural esencia de esos individuos. Si uno dice que lo cultural va en la sangre, asociaria todo a la rumba y a lo folclórico. Y esto sin lugar a dudas hace parte de las muchas formas de expresión cultural que tiene cada región colombiana, por ejemplo.

El tema de la lectura es un asunto cargado de ironías o paradojas. Habrá gente que dice que no lee porque no tiene libros; porque no le gusta leer; porque solo leen lo que les interesa. A veces somos más dados por saber mucho de lo que no nos importa. Leer da sueño, así lo sostienen otros. La lectura en voz alta la empezamos hacer con el cancaneao, desde muy niños y la terminamos con mala intensidad y entonación siendo adultos.

Yo no fui un gran lector, pero tuve contacto con los libros desde niño. Por una razón aún sin entender en nuestra casa paterna se destinó un lugar adecuado para instalar la biblioteca. Sabiendo de la condición social y humilde de mi padre conocí los texto de Hombre de maiz, Cien años de soledad, el Quijote de La Mancha, Chango el gran putas, el Coronel no tiene quien le escriba con los que dotó ese lugar.

Creo que el hábito por la lectura en ocasiones se despierta por iniciativa propia o porque quienes lo promueven despiertan su amor por el. Mis antecedentes fueron los análisis lietrarios que imponía el profesor Daniel Román Vega Abreu; el Club de Cultura General y las lecturas de mi abuelo sobre su inseparable Quijote. Velia Vidal Romero es una gestora cultural que contribuirá para que la inmensa mayoría que no leemos exploremos alternativas y métodos para anteponer nos a la mediocridad.



#PublicidadReeaSIMO Descarga la App de la Emisora Reea en tu móvil y manténgase informado. SIMO

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.